La Central de Inversiones S.A. pasó de registrar un EBITDA de $10.422 millones en 2022 a $36.818 millones en 2025. El crecimiento es significativo, pero la pregunta empresarial no es solo cuánto creció, sino qué revela sobre la transformación de su gestión.
En los negocios, crecer no siempre significa ser más eficiente.
Una empresa puede aumentar sus ingresos y, al mismo tiempo, incrementar sus costos. Puede administrar más activos y no necesariamente generar mejores resultados. Incluso puede crecer en tamaño sin conseguir que ese crecimiento se traduzca en mayor capacidad financiera.
Por eso existe una cifra que suele resultar especialmente interesante para analizar el desempeño operativo: el EBITDA.
En el caso de la Central de Inversiones S.A. (CISA), el dato llama la atención.
Según el balance de gestión correspondiente al período 2022-2025, el EBITDA pasó de $10.422 millones en 2022 a $36.818 millones en 2025, lo que representa un crecimiento acumulado de 253,27 %.
Pero detrás de ese porcentaje hay una pregunta mucho más interesante:
¿Qué significa que una entidad pública haya multiplicado su EBITDA durante un período de cuatro años?
Primero, ¿qué pasó con las cifras?
El crecimiento del EBITDA no aparece solo.
El balance de CISA reporta que durante el período 2022-2025 también aumentaron otros indicadores financieros.
El patrimonio pasó de $222.582 millones en 2022 a $263.917 millones en 2025, un crecimiento de 18,57 %.
Los ingresos registraron un crecimiento de 57,59 %.
Y la utilidad neta creció 167,43 %, hasta alcanzar $30.679 millones en 2025.
El EBITDA, sin embargo, tuvo el crecimiento porcentual más elevado de estos indicadores: 253,27 %.
La fotografía general muestra, por tanto, un período de fortalecimiento de los principales indicadores financieros reportados por la entidad.
La pregunta empresarial: ¿crecer o hacerlo mejor?
Aquí aparece una diferencia importante.
El crecimiento de una organización puede medirse por su tamaño. Pero la eficiencia obliga a mirar otra cosa: qué tan bien convierte su operación en resultados.
La propia nota de CISA señala que durante el período se produjo una transformación de su modelo de operación, acompañada por un enfoque en transparencia de la gestión y eficiencia operativa.
En ese indicador, la entidad reporta un aumento del 11 % al 25 %.
El dato permite conectar dos elementos del balance: por un lado, el crecimiento del EBITDA; por otro, el aumento reportado en la eficiencia operativa.
Sin embargo, hay que ser rigurosos.
La nota no establece que el aumento del EBITDA haya sido causado exclusivamente por ese incremento en eficiencia operativa.
Por eso, no sería correcto presentar esa relación como una causalidad comprobada.
Lo que sí puede decirse es que ambos resultados aparecen dentro del mismo período de transformación institucional reportado por CISA.
Más activos bajo administración
Hay otro dato que ayuda a entender la dimensión de la transformación.
Entre 2022 y 2025, los activos bajo administración aumentaron 44,75 %, hasta alcanzar $411.147 millones. Según CISA, este crecimiento consolidó una mayor capacidad para administrar estratégicamente los bienes del Estado.
Aquí aparece una tensión interesante para cualquier organización:
administrar más no necesariamente significa administrar mejor.
Pero cuando el aumento de los activos bajo administración ocurre junto con el crecimiento de indicadores como EBITDA, ingresos, patrimonio y utilidad neta, la lectura del desempeño adquiere otra dimensión.
No significa automáticamente que uno sea la causa del otro.
Significa que los resultados se produjeron dentro de un mismo período en el que CISA reportó tanto un aumento de los activos administrados como una mejora de sus principales indicadores financieros.
El EBITDA creció más rápido que los ingresos
Hay otro dato que merece atención.
Los ingresos de CISA crecieron 57,59 % entre 2022 y 2025, mientras que el EBITDA aumentó 253,27 %.
Esta diferencia es relevante porque muestra que el crecimiento de ambas variables no ocurrió en la misma proporción.
El EBITDA tuvo un crecimiento porcentual considerablemente superior al de los ingresos.
Eso abre una pregunta de gestión:
¿qué cambios en la operación permitieron que el resultado asociado al desempeño operativo creciera a un ritmo mayor que los ingresos?
La nota de CISA no ofrece el desglose suficiente para responder esa pregunta de manera concluyente.
Y aquí es precisamente donde un análisis responsable debe detenerse.
Podemos observar el resultado.
Podemos comparar las cifras.
Pero no debemos inventar una explicación que la fuente no entrega.
El punto ciego: una cifra extraordinaria también necesita contexto
Un crecimiento de 253,27 % es suficientemente llamativo como para convertirse fácilmente en titular.
Pero un porcentaje por sí solo no explica una transformación empresarial.
Para entender realmente qué ocurrió habría que conocer, entre otros elementos, qué componentes específicos explicaron el comportamiento del EBITDA, cuáles fueron los cambios operativos y qué factores tuvieron mayor peso en el resultado.
La nota suministrada por CISA no presenta ese nivel de desglose.
Por eso, el dato más sólido que podemos afirmar es este:
CISA pasó de un EBITDA de $10.422 millones en 2022 a $36.818 millones en 2025, un crecimiento acumulado de 253,27 %.
Todo análisis adicional sobre las causas debe entenderse como una pregunta abierta y no como un hecho demostrado por el documento.
Una transformación que también se refleja en la gestión
El balance no presenta solamente indicadores financieros.
CISA reporta también avances en materia de gestión institucional.
Durante los últimos dos años, la entidad aumentó 13 puntos en el Índice de Desempeño Institucional (IDI) y, según la información suministrada, se ubicó por encima de la media de las instituciones del Estado y del sector Hacienda.
La entidad relaciona este resultado con un esfuerzo por medir, controlar y mejorar la gestión de manera continua.
Esto importa porque una transformación financiera sostenible no depende únicamente de una cifra final.
También requiere procesos, controles y capacidad institucional.
La nota muestra ambos elementos, aunque no establece una relación causal directa entre ellos.
La eficiencia como conversación empresarial
Hay una lección que trasciende a CISA.
En cualquier organización, privada o pública, una pregunta importante no es solamente cuánto crecen los ingresos.
También importa qué ocurre con la capacidad de generar resultados mientras la organización administra sus recursos.
En el caso analizado, el balance muestra simultáneamente:
- 57,59 % de crecimiento en ingresos.
- 167,43 % de crecimiento en utilidad neta.
- 253,27 % de crecimiento en EBITDA.
- 18,57 % de crecimiento en patrimonio.
- 44,75 % de crecimiento en activos bajo administración.
- Un aumento de 11 % a 25 % en el indicador de eficiencia operativa.
No todos estos indicadores miden lo mismo.
Precisamente por eso resulta más interesante analizarlos en conjunto que quedarse con el 253,27 %.
¿Qué significa esto para una entidad que administra activos del Estado?
El caso de CISA tiene una particularidad que cambia la lectura empresarial.
No estamos hablando simplemente de una compañía que busca mejorar sus resultados financieros.
La entidad reporta que sus activos bajo administración aumentaron 44,75 % hasta alcanzar $411.147 millones, mientras desarrollaba una estrategia orientada a ampliar su capacidad de administrar estratégicamente los bienes del Estado.
Por eso, la eficiencia financiera adquiere una dimensión adicional.
La pregunta no es únicamente cuánto gana una organización.
También es qué tan bien administra los recursos y activos que están bajo su responsabilidad.
Ese es el verdadero interés empresarial del caso.
Finanzas e impacto social: dos conversaciones que pueden coexistir
El balance de CISA plantea además una segunda dimensión.
Mientras reporta crecimiento financiero, la entidad también presenta iniciativas de impacto social.
Entre 2023 y 2025, CISA ejecutó el mandato del artículo 128 del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 que permitió la condonación de créditos educativos del ICETEX para 8.345 colombianos, por un valor de $171.821 millones.
También reportó una Ruta de Gestión Social que ha beneficiado a 830 hogares y cinco organizaciones sociales, además de iniciativas de formalización y vivienda.
Esto permite introducir una discusión empresarial interesante:
¿Es posible mejorar los resultados financieros de una entidad pública y, al mismo tiempo, ampliar su impacto social?
La nota de CISA presenta precisamente esa combinación como parte de su balance.
La pregunta que queda sobre la mesa
El crecimiento del EBITDA de 253,27 % es, sin duda, uno de los datos más llamativos del balance 2022-2025 de CISA.
Pero la cifra adquiere verdadero valor cuando se pone en contexto con el resto de los indicadores: ingresos, patrimonio, utilidad neta, activos bajo administración, eficiencia operativa y desempeño institucional.
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